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Fotografía inmobiliaria: pequeña guía

Fotografía inmobiliaria: pequeña guía - REMAX

Ha llegado el momento de cambiar de casa, o de adquirir al fin la definitiva. Si eres empresa, debes posicionarte en la mente de  cualquier cliente potencial y tener claro que una de las primeras opciones, sino la primera, va a ser acudir a buscar en internet pisos y/o casas para coger ideas, ver qué pueden encontrar en el mercado, comparar precios o incluso ver qué ofrece tu inmobiliaria antes de tener la cita con vosotros.

Es por esto que  se debe cuidar muy bien no sólo la imagen y la estética de la web, si no de las imágenes que van a ser la presentación de cada inmueble.

Unas fotografías cuidadas, con buena iluminación y que den la sensación de limpieza atraerán antes, y mucho más, a los futuros inquilinos o propietarios.

La cámara

Para empezar debemos hacer una buena elección de la herramienta principal para hacer estas fotografías: la cámara.

Mientras mejor cámara tengamos, mejores resultados obtendremos. Para fotografía inmobiliaria lo más recomendable es una cámara de medio formato o una full frame, aunque con la de medio formato nos valdría perfectamente. Pero has de tener en cuenta que la cámara no hace el trabajo sola, aunque dispongan de programas automáticos es mejor si sabes manejar el modo manual, ya que podrás ajustar los tres valores básicos de toda fotografía:

  • Velocidad de obturación
  • Apertura del diafragma
  • Nivel de sensibilidad ISO

Objetivos y lentes

Una buena lente es imprescindible. Un objetivo luminoso es lo ideal, ya que necesitamos tener mucha luz. Un objetivo a partir de un número F 1.8-1-4 nos proporcionará toda la luz que necesitamos.

La focal puede ser fija (18mm, 20mm…) o variable (un objetivo 16-35mm). Un gran angular es la mejor opción.

Accesorios

Es muy recomendable que usemos un trípode y un disparador remoto para realizar las fotografías, ya que así evitamos transmitirle movimientos innecesarios o vibraciones a la imagen.

Dos flashes como mínimo, uno para iluminar y otro para destacar algo en concreto de la estancia que estemos fotografiando, aunque los profesionales pueden llegar a usar hasta cuatro o cinco.

Un par de ventanas de luz y uno o dos reflectores por si hiciera falta.

Pies de luz y booms.

La toma fotográfica

 

         Preparación de la estancia

Una vez  que tenemos el equipo pasamos a la toma.

Si queremos enseñar bien el inmueble debemos preparar a conciencia el entorno antes de realizar la foto, ya que será nuestra carta de presentación. Una imagen limpia y cuidada llamará más la atención de nuestro público y facilitará más su venta y/o alquiler.

Planea unas cuantas horas para cada inmueble, sobre todo si el número de estancias es grande. Procura fotografiar cada estancia de la casa, ayúdate de la luz natural ya que incrementará la sensación de amplitud. No elijas ángulos en los que no pueda verse por completo la habitación, o al menos la parte más interesante de la misma. Te recomendamos que tomes la imagen desde un punto alejado, despeja el espacio si es necesario. Huye de imágenes planas y, sobre todo, no hagas uso de lentes de ojo de pez, por muy artística que te parezca  no queda nada bien y da mala sensación.

No te dejes pasillos ni espacios exteriores sin captar, quizá ese jardín es el soñado por alguien y ayuda a tomar su decisión. Cocinas, terrazas y jardines son las estancias que más marcan la diferencia entre inmuebles, cuida más aún las imágenes que tomes de ellas.

         Iluminación

En una estancia habrá diferentes objetos que hagan que la luz se refleje, ya sea la natural o la artificial, por lo que nunca podremos iluminar directamente. Es por esto que tendremos que rebotar la luz de los flashes para conseguir fuentes de luz usando los techos y paredes de las habitaciones.

Con la cámara en el trípode buscaremos el ángulo perfecto para disparar, un F6.3 aproximadamente nos será suficiente.

Los flashes irán colocados hasta el techo, esto nos proporcionará una luz homogénea. Colócalos en zonas estratégicas de tal manera que no se vea en la imagen y que no generen fogonazos de luz.

Pon mucha atención a las ventanas, ya que pueden crear reflejos. Para evitarlos posiciona las luces rebotando en paredes que desde vuestro ángulo no puedan verse. Si no puedes evitarlos cubre el reflejo de la ventana, puedes ayudarte de algún acompañante, sábanas, cortinas… Como última opción realiza varias tomas y corrige luego en la edición en Photoshop.

 

            Edición de las fotografías

Una vez tenemos todas las fotografías haremos una selección de las mejores. Lo más recomendable es que hayamos realizado las imágenes en formato RAW (algunas cámaras incluso nos ofrecen la opción de escoges RAW+JPG para verlas en la pantalla de la cámara mientras vamos haciéndolas) ya que es el formato “en bruto” que guarda toda la información de la imagen y hará que la edición de la misma sea mucho mejor.

Hay muchos editores de imagen pero os recomendamos Photoshop con Camera RAW o Lightroom, ambos de Adobe, ya que  son los más usados y os ofrecerán unos grandes resultados.

 

Otra opción es realizar un curso de fotografía inmobiliaria. Quizá te lleve un tiempo cogerle el truco, pero a la larga será una gran inversión para tu empresa inmobiliaria y podrás realizar las imágenes sin tener que esperar a tener cita con un fotógrafo profesional.

Si llegado a este punto te parece un poco abrumador lo mejor es que contrates el servicio de un profesional ¿por qué? Porque él sabrá qué plano es el mejor, dispondrá del equipo adecuado para ello, realizará el trabajo en la mitad de tiempo que nosotros y los resultados serán infinitamente mejores.

Y si quieres ver los mejores inmuebles cuenta con RE/MAX para ello. Nuestros profesionales te ayudarán a elegir la casa o el piso de tus sueños, no lo dudes y contacta con nosotros, te enamorarás de nuestras propiedades desde las fotos.